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Ha pasado un año.

25/08/2015
El otro día, buscando un bar donde tomar un café en Paseo de Gracia, me encontré a José. Salía de un edificio de oficinas, y tan pronto como me vio pasó el portafolio que llevaba en la mano derecha a la izquierda y alargó su mano para estrechar la mía.
  • ¿Qué tal?. ¿Cómo va? – le pregunté.
  • ¡Pues muy bien! – dijo, con una amplia sonrisa.
Me lo miré un instante. Casi hacía un año que nos habíamos encontrado y no quedaba ni rastro del José preocupado y agobiado que me encontré entonces. Hacia mejor cara, parecía mas tranquilo y, curiosamente, no iba cargado con su eternamente llevada bolsa de informático.
Si no fuera porque ya sabia la respuesta, le hubiese preguntado si había cambiado de empleo, aunque, si lo pensaba un poco, quizás podría decir que de empleo no, pero de trabajo sí.

Le comenté que me disponía a hacer un café, y se apuntó a ello gustosamente. Aun no se había retirado el camarero que nos había tomado nota que me dijo:
  • Suerte que te hice caso el año pasado. Las cosas han cambiado mucho desde entonces.
Y seguidamente me explicó algunos temas:
  • En el edificio del que me has visto salir hay una importante empresa de asesoría fiscal y legal que tiene oficinas en diversas ciudades, con casi 120 trabajadores.
  • ¿Ah, si?
  • Me enteré que querían cambiar de empresa de mantenimiento y me presenté para hacerles una oferta.
¡Como había cambiado su actitud!. Él, que prácticamente su empresa se componía de él mismo, su socio y un chaval que les ayudaba, presentando sin temor una oferta a una gran empresa… Pero siguió con su historia:
  • Que suerte que te hice caso y me hice distribuidor asociado de tu empresa. No hace ni dos meses que tuve la primera visita con ellos y ahora lo tienen todo al día y funcionando. Y yo sólo he tenido que venir aquí dos o tres días al inicio y poco más.
  • Deben tener ordenadores bastante actualizados, entonces, si no requerían de asistencia presencial. – yo sabia que no, pero él desconocía que suelo revisar todos los expedientes, incluso los que no atiendo en persona. Aquella visita la había realizado sin mí, y seguramente pensó que tenia poca información sobre el cliente.
  • ¡No!, que va. Te cuento: Vine a presentar la oferta beHelp, pero al ver que eran tantos usuarios y tan dispersos, les propuse hacer una auditoria gratuita. Cuando tu departamento técnico me pasó el informe, se vio claro que una de sus grandes necesidades era la comunicación entre delegaciones, añadido a las carencias del departamento comercial, que viaja mucho. Además, el servidor lo tenían ya un poco obsoleto, así que se presentó una oferta de virtualización de servidor y escritorios, un beCloud completo. Así no les ha hecho falta actualizar equipos ni tan siquiera.
  • ¡Vaya, es una diferencia importante!
  • Si, y que lo digas. Pero aunque la propuesta parecía subir bastante dinero, el contable enseguida vio que no era tanto, si valoraba las mejoras que el cambio les suponía, y ya de entrada se quitaban de encima el coste de las Vlan de Telefónica y el mantenimiento de cada delegación. Por suerte lo tenían bien contabilizado y sabían la cantidad de dinero que eso les suponía al cabo del año. Si encima tienes en cuenta que beCloud lleva el mantenimiento beHelp incluido, y también un sistema de Backup corporativo, ¡el coste mensual no es tanto!
  • Cierto…
  • Una vez tu departamento técnico había habilitado los servidores beCloud y generado los usuarios, mi implicación fue muy sencilla: migré los datos, me dediqué a coordinar y presionar al proveedor del ERP para que cumplieran los plazos y luego sólo tuve que entretenerme en llamar a cada delegación para informales de la nueva forma de trabajar en el sistema cloud. Como ya tenían el manual de usuario, fue relativamente rápido. Después, el día del cambio, dos técnicos de beServices vinieron para atender dudas y configurar algún equipo raro, como el MAC del diseñador que les hace la publi, y ¡ya esta!
  • ¿Y hoy que has venido a hacer?
  • ¿Hoy? Nada. EL gerente me compró un portátil nuevo y he vendido a configurar el conector Citrix para que le fuera mas fácil conectarse a su escritorio. Podría haberlo hecho en remoto, pero así me ven y me puedo enterar si les falta algún material más. ¡Si no lo hago no haría falta que viniera casi nunca!
  • ¿Ves? ¿A que no ha sido tan difícil pasar de vender informática a comercializar servicios recurrentes?
La risa de ambos fue franca y agradable. Cuando ya nos despedíamos uno hacia Diputación y el otro camino del parking, me dijo:
  • ¿Ya tenemos los nuevos modelos WiFi de SonicWall en formato de pago por uso? Creo que tengo uno vendido ya.
  • Si, envía una solicitud de cotización, que están disponibles a partir del lunes.
Hace un año me hizo ilusión reencontrar a José, el informático, pero me quedé con cierta sensación de preocupación. Una año después vi a un José activo, regenerado y seguro de poder hacer frente a todo tipo de clientes, y sabía que había dejado paulatinamente de atender a particulares y cada vez estaba mas centrado en empresas y profesionales. Las empresas ya no lo ven como una tienda de informática con servicio técnico, sino que lo ven como el representante de una compañía tecnológica con mas de 50 distribuidores asociados que va a responder ante todos los problemas y necesidades que puedan tener.

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